Ec 9:10: «Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.»

De manera estupefacta, una y otra vez se logran escuchar exclamaciones, que vienen desde lo profundo del ser, que durante ciertos momentos aciagos, en que a algún conocido la muerte le ha arrebatado a un ser amado, logramos oír expresiones, tales como:

«Luz para el viajero, ahora descansa en el cielo y nos cuida; o, ya emprendió el viaje hacia las estrellas», y otras manifestaciones semejantes a estas.

Lo alarmante no es tanto cuando se oye de personas que no profesan seguir alguna religión en particular, o que sean sin saberlo gnósticos; cuando esta clase de creencias vienen de lo antiguo, de los días en que el paganismo y gnosticismo proliferaban abiertamente en el mundo, como parte esencial de los reinados de aquellos días; en que la religión pagana era parte fundamental que sostuviera, no solo el poder de esos gobiernos, sino la vida misma de cada uno de sus pobladores.

Lo perturbador viene cuando estas declaraciones vienen de quienes se dicen ser cristianos, no importa de qué religión sean. Cuando todo aquel que profesa su cristianismo y cree esto, es como si todos hubieran bebido del mismo vino que embriagó sus sentidos, y espíritu sobre todas las cosas.

Es importante saber dónde surgió esta conformidad entre el paganismo y el cristianismo. Con una mirada a las Escrituras basta para saberlo, y un ojazo a la historia para confirmarlo.

📜 El Apóstol Pablo, en su segunda carta a los Tesalonicenses, predijo la gran apostasía que había de resultar en el establecimiento del poder papal. Declaró, respecto al día de Cristo: «Ese día no puede venir, sin que venga primero la apostasía, y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición; el cual se opone a Dios, y se ensalza sobre todo lo que se llama Dios, o que es objeto de culto; de modo que se siente en el templo de Dios, ostentando que él es Dios». 2 Tesalonicenses 2:3, 4 (VM). Y además el apóstol advierte a sus hermanos que «el misterio de iniquidad está ya obrando». Vers. 7. Ya en aquella época veía él que se introducían en la iglesia errores que prepararían el camino para el desarrollo del papado.

Poco a poco, primero solapadamente y a hurtadillas, y después con más desembozo, conforme iba cobrando fuerza y dominio sobre los espíritus de los hombres, «el misterio de iniquidad» hizo progresar su obra engañosa y blasfema. De un modo casi imperceptible las costumbres del paganismo penetraron en la iglesia cristiana. El espíritu de avenencia y de transacción fue coartado por algún tiempo por las terribles persecuciones que sufriera la iglesia bajo el régimen del paganismo. Mas habiendo cesado la persecución y habiendo penetrado el cristianismo en las cortes y palacios, la iglesia dejó a un lado la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles por la pompa y el orgullo de los sacerdotes y gobernantes paganos, y sustituyó los requerimientos de Dios por las teorías y tradiciones de los hombres. La conversión nominal de Constantino, a principios del siglo cuarto, causó gran regocijo; y el mundo, disfrazado con capa de rectitud, se introdujo en la iglesia. Desde entonces la obra de corrupción progresó rápidamente. El paganismo que parecía haber sido vencido, vino a ser el vencedor. Su espíritu dominó a la iglesia. Sus doctrinas, ceremonias y supersticiones se incorporaron a la fe y al culto de los que profesaban ser discípulos de Cristo. CS 47.1 – CS 47.2
Esta avenencia entre el paganismo y el cristianismo dio por resultado el desarrollo del «hombre de pecado» predicho en la profecía como oponiéndose a Dios y ensalzándose a sí mismo sobre Dios. Ese gigantesco sistema de falsa religión es obra maestra del poder de Satanás, un monumento de sus esfuerzos para sentarse él en el trono y reinar sobre la tierra según su voluntad. CS 48.1

Con la fornicación de la Iglesia con el Estado se introdujeron toda clase de herejías y falsas doctrinas, como la inmortalidad del alma, y muchas más; que no son para ocuparnos de ellas en este momento.

Es de suma relevancia conocer la verdadera doctrina acerca del estado de los muertos, por muy trivial que ésta parezca. Por cuanto en los días que preceden al tiempo de angustia –del que estamos muy cerca–, Satanás realizará una de sus perversas obras finales, logrando que «Los espíritus de los demonios irán en busca de los reyes de la tierra y por todo el mundo para aprisionar a los hombres con engaños e inducirlos a que se unan a Satanás en su última lucha contra el gobierno de Dios. Mediante estos agentes, tanto los príncipes como los súbditos serán engañados. Surgirán entes que se darán por el mismo Cristo y reclamarán los títulos y el culto que pertenecen al Redentor del mundo. Harán curaciones milagrosas y asegurarán haber recibido del cielo revelaciones contrarias al testimonio de las Sagradas Escrituras». {CS 608.2}

Esto es preparar a los hombres para el Armagedón, como está escrito.

Ap 16:13: «Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos «a manera de» ranas;»
Ap 16:14: «pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.»

📜 Dijo el ángel: «¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?» ¿Han de ir los vivos a aprender de los muertos? Los muertos nada saben. En vez de acudir al Dios vivo, ¿recurriréis a los muertos? Se han apartado del Dios vivo para conversar con los muertos que nada saben. Véase Isaías 8:19, 20. {PE 59.1}

Entendéis ahora por qué es vital sacudirse de la mente y el espíritu esta clase de creencias espiritistas, porque de esta forma no podréis ser engañado por Satanás y sus demonios, para ir a confrontar al Dios del cielo, y perder la vida eterna en su intento.

Sepamos lo que dicen las Escrituras acerca de los muertos, que de manera clara enseña que nadie que vaya al sepulcro, se irá directo al cielo (lo que demerita la segunda venida de Cristo), ni se transformará en cierta de clase de energía cósmica o que se vuelva un guardián celestial.

Sal 6:5: «Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?»

Is 26:14: «Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo.»

Sal 88:10: «¿Manifestarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte?»

Estos versículos son suficientes para esclarecer la verdad acerca de la muertos. Cuando alguien muere, su memoria y vitalidad mueren junto a él. No hay quién se levante de la tumba para emprender un viaje Inter dimensional, todos yaceremos ahí hasta esperar la resurrección de los muertos, cuando Cristo vuelva por las nubes.

1Ts 4:16: «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.»

🛐🛐🛐🛐🛐🛐🛐🛐

Ruego a Dios que el Espíritu de verdad sea sobre todos nosotros, y que no deje sin iluminar donde haya orgullo y prejuicios en nuestro corazón, para que podamos apreciar la verdad sobre la superstición. Que seamos conducidos a descubrir la falsedad, y con corazón contrito, seamos movidos a escudriñar las Escrituras, y escuchemos la voz de Dios diciendo la verdad sobre el estado de los muertos, y no seamos traspasados de muchos dolores.

Un comentario en «¿HACIA DÓNDE VAN LOS MUERTOS?»
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