
Descarga la revista aqui: http://www.antorchaprofetica.site/wp-content/uploads/2026/10/RAOP-2026.10.18.pdf
En este número abro la primera parte del estudio de las siete iglesias de Asia, Apocalipsis 2 y 3, de Éfeso a Sardis. La tesis es incómoda: esos mensajes no son solo historia; son para la iglesia de la última generación, para nosotros. Cristo anda en medio de los candeleros cuidando a su Iglesia, pero ninguna es infalible. A Éfeso le dice: «Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras». A Sardis, cuyo desafío sigue vigente: «tienes nombre que vives, y estás muerto».
¿Qué mata a una iglesia que conserva el nombre? Elena G. de White lo responde en la primera parte de «La experiencia: genuina o falsa, y su efecto en los enfermos»: ante las verdades más claras de la Biblia se cierran el oído y el corazón con el argumento que todo lo zanja, «mi experiencia». Lo que vale para el enfermo vale para el creyente.
En la continuación de «Unidos contra el Hijo engendrado en la eternidad» muestro dónde está la roca: la confesión de Pedro, «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Católicos, protestantes apóstatas y adventistas modernos se han unido contra esa verdad para defender la Trinidad de Nicea. El remanente fiel no adora al dios de Jezabel.
Cristo ya dio su palabra, y en ella está su poder. La cuestión es si la recibirás con la fe del centurión o seguirás confiando en tu experiencia. Sal de la iglesia que tiene nombre de viva y ponte del lado de Miguel: «Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida».
