INTRO:
Hermanos, ¿alguna vez se han preguntado si el diezmo que damos hoy es igual al diezmo del Antiguo Testamento?
¿O si ese diezmo tiene vigencia en el nuevo pacto que Cristo selló con su sangre?
Muchos han creído que el diezmo murió con la ley de Moisés, pero, ¿es así realmente?
Hoy exploraremos la maravillosa verdad que une el diezmo al pacto de gracia, y veremos cómo el diezmo sigue siendo una bendición, pero bajo un nuevo orden y un nuevo sacerdocio celestial.
El diezmo es una práctica que se mantiene vigente bajo el nuevo pacto, no como una obligación legalista del antiguo pacto levítico, sino como una expresión de fe y gratitud en el orden superior del sacerdocio de Melquisedec, representado en Cristo.
Parte 1: La naturaleza de los dos pactos:
- Recordemos los elementos del Antiguo y Nuevo Pacto. Leámos Gn 3:6-7: «Y vió la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también a su marido, el cual comió así como ella. Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos: entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.»
- Este pasaje nos muestra que cuando Adán y Eva pecaron, la enfermedad del pecado entró en el mundo y se evidencio en su desnudez.
- ¿Su solución? Coserse hojas de higuera y hacerse delantales. La solución es ocultar de la vista.
- ¿La solución de Dios? Dios quiso curarlos. Manifestó su deseo haciendo un pacto (un compromiso de curarnos), dijo que Él pondría enemistad con lo malo (Gen 3.15) y luego “hizo … túnicas de pieles, y los vistió” (Gen 3.21). La solución es curar.
- Más adelante en la historia llegó a conocerse estas dos formas como los dos pactos, dos formas de tratar con el problema del pecado. El primer o antiguo pacto y el segundo o nuevo pacto.
- El antiguo pacto hace referencia al que hicieron los israelitas al salir de Egipto (Jeremías 31.32; Heb 8.9), donde dijeron que harían todo lo que Jehová mandaba, que ellos guardarían los 10 mandamientos escritos por Dios en tablas de piedra(Éxodo 19.4-8). Y sellaron ese pacto con sangre de animales. Esa la ley escrita en piedra fue colocada en un santuario terrenal donde oficiaba un un sacerdocio terrenal, como describe Hebreos capítulo 9, versículos 1 al 7.
- Y el nuevo que fue anunciado por Jeremías 31.31 y que consiste en que Dios pondría o escribiría sus diez mandamientos en nuestros corazones. Este fue sellado con la muerte de Cristo en la cruz (Mateo 26.28). Este nuevo pacto tiene el sacerdocio de Cristo, y la ley original colocada dentro de un santuario celestial como lo dice claramente Hebreos 8.1-5 y Apoc 11.19.
- El mismo Dios, y la misma ley, pero en uno la obra la hace el hombre y en la otra la hace Dios mismo.
Parte 2: El sacerdocio y el diezmo en los dos pactos:
- El sacerdocio terrenal viene del orden de Aarón (Heb 5.4).
- El celestial viene de otro orden, del orden de Melquisedec (Heb 5.5-6, 10, 20).
- Bajo el Antiguo Pacto, el del sacerdocio terrenal de Aarón se daba el diezmo a hombres mortales (Heb 7.8). Y se daba como salario/comida de su trabajo (Num 18.11, 19, 21).
- Bajo el Nuevo Pacto, estamos en el orden celestial que es el de Melquisedec.
- El orden de Melquisedec fue bajo el cual vivió Abraham y es el que se llama el Nuevo Pacto de Cristo.
- Abraham vivió en el nuevo pacto, en el pacto de la justicia por la fe y bajo el orden de Melquisedec.
- He 7:1-3: «PORQUE este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, Al cual asimismo dió Abraham los diezmos de todo, primeramente él se interpreta Rey de justicia; y luego también Rey de Salem, que es, Rey de paz; Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, mas hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
- He 7:8: «Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas allí, aquel del cual está dado testimonio que vive.»
- Esto nos muestra que Abraham, antes de la ley mosaica, dio el diezmo a Melquisedec, representante del sacerdocio eterno, confirmando que el diezmo existía desde antes y es vigente bajo el nuevo pacto.
- Ahora leamos:
- He 7:11-12: «Si pues la perfección era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él recibió el pueblo la ley) ¿qué necesidad había aún de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melchîsedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga también mudanza de la ley.»
- Los diezmos se dan en ambos órdenes: el de Leví y el de Melquisedec. Pero como cambio el sacerdocio, hay un cambio de ley (Heb 7.12).
- ¿Cuál es el cambio?
- La proporción sigue vigente, el diezmo es el 10% de las entradas (sean de agricultura u otra cosa). Aquí no hay cambio.
- En el AP los sacerdotes eran nacidos de la carne de la tribu de Leví.
- Pero en el NP el sacerdocio no tiene que ver con la ley del mandamiento carnal (Heb 7.13-16). Los obreros del evangelio tiene que ver con el llamado y los dones espirituales (ver 1 Cor 12 y Efesios 4).
- En el AP se daba a los levitas y sacerdotes (hijos de Levi según la carne).
- En el NP se da a los que predican el evangelio (según el llamado y don espiritual) (1 Cor 9.13-14).
- Esto confirma que bajo el nuevo pacto, damos el diezmo para sostener a quienes predican el evangelio y ejercen el ministerio, y no para sacerdotes levíticos.
Parte 3: El diezmo como expresión de fe y gratitud en el nuevo pacto
- Leamos 2 Corintios 9, versículo 7:
- «Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.»
- En el AP se daba por obligación.
- En el NP se da con alegría, porque el Señor ama al dador alegre (2 Cor 9.7). El diezmo en el nuevo pacto es un acto voluntario de amor y gratitud, no una obligación. Nacido de un corazón en el cual Dios escribe su ley, y sus leyes; escribe la ley del diezmo y ofrendas.
- En el AP los diezmos y ofrendas estaban centralizados y todos iban al santuario terrenal. Leamos (Deut 12.5-7, 11-14).
- En el NP ya no hay centralismos, Leamos (Juan 4.21-24).
- Esto nos muestra que el culto ya no está centralizado en un templo físico, sino que es espiritual y local.
- Leamos 1 Corintios 16, versículos 1 y 2:
- «Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.»
- Se recomienda el cálculo semanal de los diezmos y ofrendas, en casa.
- Luego se lleva a cada congregación local para la obra del Señor. El día que te congregues, el día sábado según la inspiración:
- ¿Y qué tiempo más apropiado podría elegirse para apartar el diezmo y presentar nuestras ofrendas a Dios? En el día de reposo pensamos en su bondad. Hemos contemplado su obra en la creación como una evidencia de su poder en la redención. Nuestros corazones están llenos de agradecimiento por su gran amor. Y ahora, antes de que vuelva a comenzar el tráfago de la semana, le devolvernos lo que es suyo, y con ello una ofrenda para manifestarle nuestra gratitud. En esta forma nuestra práctica constituirá un sermón semanal que declara que Dios es el dueño de todos nuestros bienes, y que él nos ha hecho mayordomos suyos para que los empleemos para su gloria…—The Review and Herald, 4 de febrero de 1902. . CMC 85.1-CMC 85.2
- Reflexionemos: el diezmo es un principio eterno, conectado al sacerdocio de Melquisedec, es decir, a Cristo nuestro sumo sacerdote.
CONCLUSIÓN:
- Nosotros, ¿en qué orden vivimos o debemos vivir?
- El que vive en el Antiguo Pacto es el que ve la ley como algo escrito es piedra, el que se compromete él mismo a obedecer la ley, vive bajo el santuario terrenal, bajo el sacerdocio terrenal levítico o terrenal, y vive bajo reglas de culto de ese santuario terrenal. Y es el que ve el diezmo como algo al estilo levítico.
- Si vivimos en el Nuevo Pacto, entonces nuestro sacerdote es Cristo y debemos vivir bajo el orden de Melquisedec: bajo el santuario celestial, bajo la ley escrita en el corazón por Dios, bajo el sacerdocio de Cristo y el del Espiritu Santo, y vive bajo las reglas de culto del santuario celestial. Y el diezmo lo ve como algo vigente, pero lo da según el orden de Melquisedec.
- El argumento es sencillo: Abraham dio el diezmo a Melquisedec; el sacerdocio de Melquisedec es el sacerdocio por el que viene la justicia y la paz, el sacerdocio por el que somos salvos. Abraham dio el diezmo a Melquisedec porque Melquisedec era el representante del Dios Altísimo, y el diezmo es del Señor. Si somos de Cristo, entonces somos hijos de Abraham; y si no somos hijos de Abraham, entonces no somos de Cristo. Pero si somos hijos de Abraham, hemos de hacer las obras de Abraham. ¿De quién somos? (E. J. Waggoner; The Present Truth, 28 de Mayo de 1896).
Cierre emocional
- Imaginen a Abraham, un hombre de fe, dando su diezmo al sacerdote Melquisedec, reconociendo que todo viene de Dios y que devolverle una porción es una expresión de adoración.
Hoy, Cristo es nuestro sacerdote, y al dar con alegría reconocemos que somos bendecidos para ser bendición.
Llamado final
- ¿Dónde estás tú en esta relación con Dios?
¿Das el diezmo como parte de una ley que te pesa, o como una expresión de amor y confianza en el sacerdocio celestial de Cristo?
Hoy te invito a renovar tu compromiso con el Señor, a ser un hijo fiel de Abraham, y a vivir el nuevo pacto con gozo y gratitud, entregando tu diezmo al servicio de su obra.
