Por: John García.

Hch 18:1-4: «PASADAS estas cosas, Pablo partió de Atenas, y vino a Corinto. Y hallando a un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y a Priscila su mujer, (porque Claudio había mandado que todos los Judíos saliesen de Roma) se vino a ellos; Y porque era de su oficio, posó con ellos, y trabajaba; porque el oficio de ellos era hacer tiendas. Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a Judíos y a Griegos.»

SERMÓN: MISIONEROS LAICOS DE SOSTÉN PROPIO
📖 Basado en Hechos 18:1-18

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Este capítulo está basado en Hechos 18:1-18.

EN CORINTO

Hechos de los Apóstoles 18:1: «PASADAS estas cosas, Pablo partió de Atenas, y vino a Corinto.»

Durante el primer siglo de la era cristiana, Corinto era una de las ciudades principales, no sólo de Grecia, sino del mundo. Griegos, judíos, romanos y viajeros de todos los países, llenaban las calles, empeñados afanosamente en los negocios y los placeres. Era un gran centro comercial, situado a fácil acceso de todas partes del Imperio Romano, un lugar importante donde establecer monumentos para Dios y su verdad.
Entre los judíos que se habían establecido en Corinto, se contaban Aquila y Priscila, quienes más tarde se distinguieron como fervientes obreros de Cristo. Al reconocer el carácter de esas personas, Pablo “posó con ellos.”
En el mismo comienzo de sus labores en este centro de tránsito, Pablo vió por doquiera serios obstáculos al progreso de su obra. La ciudad estaba casi completamente entregada a la idolatría. Venus era la deidad favorita; y con el culto de Venus se asociaban muchos ritos y ceremonias desmoralizadores. Los corintios habían llegado a destacarse, aun entre los paganos, por su grosera inmoralidad. Parecían pensar o preocuparse poco fuera de los placeres y alegrías frívolas de la hora. HAp 198.1-HAp 198.3

Hechos de los Apóstoles 18:2: «Y hallando a un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y a Priscila su mujer, (porque Claudio había mandado que todos los Judíos saliesen de Roma) se vino a ellos;»

Priscila y su esposo Aquila eran fabricantes de tiendas de campaña. Fueron fieles en enseñar a otros acerca de Jesucristo. Pablo, quien también era fabricante de tiendas, trabajó estrechamente con ellos, enseñándoles más sobre Cristo. La envidia y la ira de los judíos contra los cristianos [en Roma] no tenían límites, y los residentes incrédulos eran constantemente agitados. Presentaban quejas de que los judíos cristianos eran desordenados y representaban un peligro para el bienestar público. Constantemente ponían en marcha algo que provocaba conflictos. Esto llevó a que los cristianos fueran expulsados de Roma.—The Review and Herald, March 6, 1900. . DG 73.5-DG 73.6

Poco después de llegar a Corinto, Pablo encontró “a un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y a Priscila su mujer.” vs 2. Estos eran “de su oficio.” Desterrados por el decreto de Claudio, que ordenaba a todos los judíos que abandonaran Roma, Aquila y Priscila habían ido a Corinto, donde establecieron un negocio como fabricantes de tiendas. Pablo averiguó en cuanto a ellos, y al descubrir que temían a Dios y trataban de evitar las contaminadoras influencias que los rodeaban, “posó con ellos, y trabajaba…. Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a Judíos y a Griegos.” Hechos 18:3-4.
Más tarde, Silas y Timoteo se unieron a Pablo en Corinto. Estos hermanos trajeron consigo fondos para el sostén de la obra, contribuidos por las iglesias de Macedonia. HAp 281.3-HAp 282.1…

Pablo dice por qué había obrado así en Corinto. Era para no dar ocasión de crítica a “aquellos que la desean.” 2 Corintios 11:12. Mientras trabajaba haciendo tiendas, actuaba también fielmente en la proclamación del Evangelio. HAp 282.3…

Hechos de los Apóstoles 18:5-17: «Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba constreñido por la palabra, testificando a los Judíos que Jesús era el Cristo. Mas contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los Gentiles. Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, él prepósito de la sinagoga, creyó al Señor con toda su casa: y muchos de los Corintios oyendo creían, y eran bautizados. Entonces él Señor dijo de noche en visión a Pablo: No temas, sino habla, y no calles: Porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios. Y siendo Galión procónsul de Acaya, los Judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal, Diciendo: Que éste persuade a los hombres a honrar a Dios contra la ley. Y comenzando Pablo a abrir la boca, Galión dijo a los Judíos: Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, oh Judíos, conforme a derecho yo os tolerara: Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas. Y los echó del tribunal. Entonces todos los Griegos tomando a Sóstenes, prepósito de la sinagoga, le herían delante del tribunal: y a Galión nada se le daba de ello.»

EN EFESO

Hechos de los Apóstoles 18:18-19: «Mas Pablo habiéndose detenido aún allí muchos días, después se despidió de los hermanos, y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose trasquilado la cabeza en Cencreas, porque tenía voto. Y llegó a Efeso, y los dejó allí: y él entrando en la sinagoga, disputó con los Judíos,»

Durante el largo período de su ministerio en Efeso, donde por tres años realizó un agresivo esfuerzo evangélico en esa región, Pablo trabajó de nuevo en su oficio. En Efeso, como en Corinto, el apóstol fué alegrado por la presencia de Aquila y Priscila, quienes le habían acompañado en su regreso al Asia al fin de su segundo viaje misionero.
Algunos criticaban a Pablo porque trabajaba con las manos, declarando que era incompatible con la obra del ministro evangélico. ¿Por qué Pablo, un ministro de la más elevada categoría, vinculaba así el trabajo mecánico con la predicación de la Palabra? ¿No era el obrero digno de su salario? ¿Por qué dedicaba a hacer tiendas el tiempo que a todas luces podía dedicarse a algo mejor?
Pablo no consideraba perdido el tiempo así empleado. Mientras trabajaba con Aquila se mantenía en relación con el gran Maestro, sin perder ninguna oportunidad para testificar a favor del Salvador y ayudar a los necesitados. Su mente estaba constantemente en procura de conocimiento espiritual. Daba instrucción a sus colaboradores en las cosas espirituales, y ofrecía también un ejemplo de laboriosidad y trabajo cabal. Era un obrero rápido y hábil, diligente en los negocios, ardiente “en espíritu; sirviendo al Señor.” Romanos 12:11. Mientras trabajaba en su oficio, el apóstol tenía acceso a una clase de gente que de otra manera no hubiera podido alcanzar. Mostraba a sus asociados que la habilidad en las artes comunes es un don de Dios, quien provee tanto el don como la sabiduría para usarlo correctamente. Enseñaba que aun en el trabajo de cada día, ha de honrarse a Dios. Sus manos encallecidas por el trabajo no menoscababan en nada la fuerza de sus patéticos llamamientos como ministro cristiano. HAp 282.4-HAp 283.2…

Pablo dió un ejemplo contra el sentimiento, que estaba entonces adquiriendo influencia en la iglesia, de que el Evangelio podía ser predicado con éxito solamente por quienes quedaran enteramente libres de la necesidad de hacer trabajo físico. Ilustró de una manera práctica lo que pueden hacer los laicos consagrados en muchos lugares donde la gente no está enterada de las verdades del Evangelio. Su costumbre inspiró en muchos humildes trabajadores el deseo de hacer lo que podían para el adelanto de la causa de Dios, mientras se sostenían al mismo tiempo con sus labores cotidianas. Aquila y Priscila no fueron llamados a dedicar todo su tiempo al ministerio del Evangelio; sin embargo, estos humildes trabajadores fueron usados por Dios para enseñar más perfectamente a Apolos el camino de la verdad. El Señor emplea diversos instrumentos para el cumplimiento de su propósito; mientras algunos con talentos especiales son escogidos para dedicar todas sus energías a la obra de enseñar y predicar el Evangelio, muchos otros, a quienes nunca fueron impuestas las manos humanas para su ordenación, son llamados a realizar una parte importante en la salvación de las almas.. HAp 286.1

Hay un gran campo abierto ante los obreros evangélicos de sostén propio. Muchos pueden adquirir una valiosa experiencia en el ministerio mientras trabajan parte de su tiempo en alguna clase de labor manual; y por este método pueden desarrollarse poderosos obreros para un servicio muy importante en campos necesitados.
El abnegado siervo de Dios que trabaja incansablemente en palabra y doctrina, lleva en su corazón una pesada carga. No mide su trabajo por horas. Su salario no influye en su labor, ni abandona su deber por causa de las condiciones desfavorables. Recibió del cielo su comisión, y del cielo espera su recompensa cuando haya terminado el trabajo que se le ha confiado.
Es el propósito de Dios que tales obreros estén libres de ansiedades innecesarias, y que puedan tener plena oportunidad para obedecer la orden de Pablo a Timoteo: “Medita estas cosas: ocúpate en ellas.” 1 Timoteo 4:15. Si bien deberían cuidar de hacer suficiente ejercicio para mantener con vigor su mente y su cuerpo, no es el plan de Dios que sean obligados a dedicar una gran parte de su tiempo al trabajo secular.
Estos fieles obreros, aunque dispuestos a gastar y ser gastados por el Evangelio, no están exentos de tentación. Cuando están impedidos y cargados por ansiedades porque la iglesia no les da el debido sostén financiero, algunos son acosados fieramente por el tentador. Cuando ven que se aprecian tan poco sus labores, se deprimen. Es verdad que esperan recibir su justa recompensa en el tiempo del juicio y esto los sostiene; pero entretanto sus familias deben recibir alimento y ropa. Si se pudieran sentir relevados de su divina comisión, trabajarían voluntariamente con sus manos. Pero comprenden que su tiempo pertenece a Dios, no obstante la miopía de aquellos que deberían proveerles suficientes fondos. Se sobreponen a la tentación de entregarse a ocupaciones por las cuales pronto se verían libres de necesidades; y continúan trabajando para el progreso de la causa que les es más cara que la misma vida. Para hacer esto, pueden, con todo, verse obligados a seguir el ejemplo de Pablo, y dedicarse por un tiempo a la labor manual mientras continúan realizando su obra ministerial. Hacen esto, no para fomentar sus propios intereses, sino los intereses de la causa de Dios en la tierra. HAp 286.2-HAp 287.2

Hechos de los Apóstoles 18:20-23: «

Los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió. Sino que se despidió de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso tenga la fiesta que viene, en Jerusalem; mas otra vez volveré a vosotros, queriendo Dios. Y partió de Efeso. Y habiendo arribado a Cesarea subió a Jerusalem; y después de saludar a la iglesia, descendió a Antioquía. Y habiendo estado allí algún tiempo, partió, andando por orden la provincia de Galacia, y la Phrygia, confirmando a todos los discípulos.»

Después de dejar Corinto, el próximo escenario de la labor de Pablo fué Efeso. Estaba en camino a Jerusalén, para asistir a una fiesta próxima; y su estada en Efeso fué necesariamente breve. Razonó en la sinagoga con los judíos, quienes fueron impresionados tan favorablemente que le rogaron que continuara sus labores entre ellos. Su plan de visitar a Jerusalén le impidió detenerse entonces, mas prometió volver a visitarles, “queriendo Dios.” Aquila y Priscila le habían acompañado a Efeso, y los dejó allí para que continuaran la obra que había comenzado.
Sucedió que “llegó entonces a Efeso un Judío, llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.” Hech 18.24

Había oído la predicación de Juan el Bautista, había recibido el bautismo del arrepentimiento, y era un testigo viviente de que el trabajo del profeta no había sido inútil. El informe de la Escritura respecto a Apolos es que “era instruído en el camino del Señor; y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñado solamente en el bautismo de Juan.”vs 25
Mientras estaba en Efeso, Apolos “comenzó a hablar confiadamente en la sinagoga.” Vs 26. Entre los oyentes estaban Aquila y Priscila, quienes, percibiendo que no había recibido todavía toda la luz del Evangelio, “le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios.” Por su enseñanza adquirió una comprensión más clara de las Escrituras, y llegó a ser uno de los abogados más capaces de la fe cristiana.
Apolos deseaba ir a Acaya, y los hermanos de Efeso “escribieron a los discípulos que le recibiesen” vs 27 como a un maestro en plena armonía con la iglesia de Cristo. Fué a Corinto, donde, en trabajo público y de casa en casa, “con gran vehemencia convencía … a los Judíos, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.” Vs 28. Pablo había sembrado la semilla de la verdad; Apolos ahora la regaba. El éxito que tuvo Apolos en la predicación del Evangelio indujo a algunos creyentes a exaltar sus labores por encima de las de Pablo. Esta comparación de un hombre con otro produjo en la iglesia un espíritu partidista que amenazaba impedir grandemente el progreso del Evangelio. HAp 218-HAp 218.4

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