1. APERTURA:

Vivimos en un mundo que nos bombardea con preguntas esenciales: ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué pasará después de la muerte? ¿Cómo se obtiene la vida eterna? Algunos buscan respuestas en la ciencia, otros en la filosofía, y muchos en la religión. Pero Jesús fue claro y directo: la clave de la vida eterna no es un código secreto ni un acto heroico. Es una relación. Una relación con Dios y con su Hijo.

Texto base:

📖 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)

2. PROPOSICIÓN:

La vida eterna se encuentra únicamente al conocer íntimamente al Padre y al Hijo, lo cual se manifiesta en amor práctico hacia Dios y el prójimo, y en obediencia a su ley de amor.

3. TEMA:

Conocer a Dios y a su Hijo: la clave de la vida eterna

Parte 1: CONOCER A DIOS Y A SU HIJO

A. Conocer significa una relación íntima

En la Biblia, “conocer” no se refiere simplemente a acumular información ni conocer la verdad doctrinal sobre quién es Dios. Es una palabra de intimidad, de experiencia. Adán «conoció» a Eva, y ella concibió. Primero Dios trajo Eva a Adán, y el la vió, luego la admiró, lo siguiente es que conoció su naturaleza y origen (hueso de su hueso), su personalidad (será llamada Varona). Y comenzó a conocerla intimamente(allegarse)(ver Gen 2.20-24). Así es como Dios quiere que lo conozcamos: con cercanía.

📖 “Y esta es la vida eterna: que te conozcan…” (Juan 17:3)

📖 “Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.” (1 Corintios 8:3)

B. La relación es comunicación y convivencia

Conocer a Dios implica comunión diaria: orar, estudiar su Palabra, escuchar su voz, obedecer su voluntad. Es religar lo que el pecado separó. No podía tener Adán una relación (conocimiento) de Eva sin hablar con ella, sin escucharla, sin compartir sus pensamientos, deseos, emociones, etc. Hemos de tener una relación igual con Dios y su Hijo.

📖 “Dios es fiel, por quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” (1 Corintios 1:9)

📖 1Jn 1:3: «Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.»

C. Los que no conocen a Jesús serán perdidos

El juicio no vendrá sólo por el mal que hicimos, sino por rechazar el conocimiento de Dios. Por rechazar el tener una relación con el Creador de todo.

📖 “En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.” (2 Tesalonicenses 1:8)

📖 Mateo 25:11–12 “Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos. Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.”

TRANSICIÓN:

📖 “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” (1 Juan 4:8)

Conocer a Dios nos lleva inevitablemente a amar, porque Dios es amor.

Parte 2: AMAR A DIOS Y AL PRÓJIMO

A. Amamos a Dios porque Él nos amó primero

Adán amó a Eva porque ella era parte de sí mismo. Eva amó a Adán porque el le dió de su hueso. Dios derramó amor a ambos para que se amaran.

📖 Romanos 5:5 “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

Amamos cuando somos objeto del amor de otro, y eso engendra en nosotros el amor. Nuestro amor no nace de nosotros. Es una respuesta al amor infinito que Dios nos mostró en Cristo. El derrama su amor en nosotros:

📖 Jn 3:16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»

📖 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” (1 Juan 4:19)

📖 “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros…” (1 Juan 4:10).

El amor engendra amor. Producto del amor de Adán y Eva y de ese conocimiento, ella concibió un ser dentro de sí. Ese amor derramado en nosotros o engendrado en nosotros no es otro que Cristo mismo engendrado en nosotros:

📖 Gn 4:1: «Y CONOCIÓ Adam a su mujer Eva, la cual concibió y parió a Caín, y dijo: Adquirido he varón por Jehová.»

📖 Gálatas 4:19 «Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.»

B. Amamos al prójimo porque Dios lo ama

Si somos hijos del mismo Padre, no podemos odiar a nuestros hermanos. Amar al engendrador implica amar al engendrado.

📖 “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” (1 Juan 5:1)

C. El que no ama se perderá

El amor no es opcional. Es la evidencia de haber nacido de nuevo. Sin amor, no hay salvación.

📖 “El que no ama, permanece en muerte.” (1 Juan 3:14)

Parte 3: EL AMOR ES EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY

A. Amar a Dios es guardar los primeros cuatro mandamientos

No podemos decir que amamos a Dios y quebrantar sus mandamientos. El amor verdadero se expresa en obediencia.

📖 “Este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” (1 Juan 5:3)

  • Si de verdad amamos a Dios, no tendremos otro dios ajeno. Es como si Eva dijera a Adán que tendría otro marido. Sería eso amor a Adán.
  • Si de verdad amamos a Dios, no haríamos una imagen de él para adorarlo siendo que él mismo ha dicho que eso no le gusta. Si una esposa dedica su devoción a la foto de un hombre cualquiera real o no, en lugar de dedicársela a su marido. ¿Sería eso amor a su marido?
  • Si de verdad amamos a Dios, no le llamaríamos por otro nombre, ni tampoco mencionaríamos con devoción el nombre de otro dios. Imagínense que una mujer llame a su marido por otro nombre que no es el suyo, o que le llamase por el nombre de su ex. ¿Se sentiría amado ese hombre?
  • Si de verdad amamos a Dios, tendríamos en especial el día que el estableció como conmemoración de nuestra creación. La fiesta del nacimiento de nosotros. El aniversario de nuestra boda con Dios: el sábado. ¿Como se sentiría un marido si su esposa en lugar de celebrar su aniversario, celebrase el día que conoció a su ex, o el día de nacimiento de otro hombre? ¿Sería amor? ¿Cómo se sentiría Dios si en lugar de celebrar el sábado, celebrásemos el día del sol?

B. Amar al prójimo es guardar los últimos seis mandamientos

Honrar a padre y madre, no matar, no mentir, no codiciar… todo esto se resume en amar.

📖 “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” (Romanos 13:9–10).

  • Si amas a tu prójimo, amas a tu padre y madre. Son los primeros prójimos que conocemos. Los honraremos y respetaramos.
  • Si amas a tu prójimo, no mataríamos, ni odiaríamos, ni nos enojaríamos locamente con él.
  • Si amamos al prójimo, no tendríamos ninguna relación ilícita con su esposa. ¿Recuerdan lo que dijo José cuando fue tentado por la esposa de Potifar?
  • Si…. No hurtaríamos nada de su propiedad.
  • Si…. No hablaríamos contra nadie, ni verdad ni mentira.
  • Si… No codiciaríamos nada del prójimo, ni lo envidiasemos, antes nos alegraríamos de todas las bendiciones que tuviese.

C. El amor es el vínculo perfecto que une a todo

Más allá de doctrina o ritual, el verdadero cristianismo se resume en amar a Dios y al prójimo.

📖 “Sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” (Colosenses 3:14)

4. CONCLUSIÓN:

  • Conocer a Dios es tener una relación diaria con Él.
  • Amar a Dios nos lleva a obedecerle.
  • Amar al prójimo es reflejar su carácter.
  • La ley no es un enemigo de la gracia, sino su expresión visible.

5. CONCLUSIÓN GENERAL:

La vida eterna no es un premio lejano: comienza aquí y ahora cuando conocemos al Padre y al Hijo. Esa relación transforma nuestra vida, nos llena de amor, y nos capacita para guardar su ley. Quien conoce verdaderamente a Dios, lo ama. Y quien lo ama, obedece.

6. CIERRE EMOCIONAL:

Imagina a Jesús en el Getsemaní, solo, sufriendo, pero decidido a dar su vida… ¿por qué? Porque te conocía a ti. Porque quería que tú también lo conocieras a Él. No como un concepto, sino como un Amigo. Como Salvador. Como el Hijo del Dios viviente.

📖 “Y el mundo no os conoce, porque no le conoció a él.” (1 Juan 3:1)

¿Lo conoces tú?

7. LLAMADO:

Hoy el cielo te llama a conocer a Dios y a su Hijo. No como un rito, ni como una idea… sino con tu corazón.

¿Estás dispuesto a buscarle cada día?

¿A amarle, a obedecerle, a reflejarlo?

¿Quieres decirle hoy: “Señor, quiero conocerte y vivir eternamente contigo”?

🙏 Si ese es tu deseo, levanta tu corazón ahora mismo en oración.


Para apoyar nuestro ministerio, puede hacerlo desde cualquier país a través de este link de abajo:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *