¿Nos atrevemos a llamarnos «pueblo del remanente» mientras ignoramos hasta el consejo más simple que Dios nos dejó?
Este número reúne tres verdades que muchos prefieren mantener separadas. Primero, la santificación: debemos presentarnos sin mancha cuando cese la intercesión de Cristo, un carácter purificado solo alcanzable escudriñando la Escritura cada día, no una vez por semana en la iglesia. Segundo, un consejo que incomoda: Elena de White denunció con crudeza médica la costumbre de dejar brazos y piernas de los bebés desnudos al frío por pura moda, llamándolo pecado ante el cielo y causa de miles de muertes infantiles evitables. ¿Cuántos hogares adventistas siguen ignorando hoy ese consejo, alegando que «ya no aplica» en pleno siglo XXI? Si descartamos lo pequeño y lo incómodo, ¿con qué autoridad moral esperamos vencer lo grande el día final? Tercero, la gloria de los dos testigos: la Biblia, antes prohibida, quemada y perseguida durante siglos, terminó recorriendo el mundo entero gracias a quienes se atrevieron a desobedecer al poder que intentaba silenciarla para siempre.
La pregunta incómoda queda planteada: ¿somos hoy guardianes fieles de toda la luz recibida, o solo elegimos la parte que no exige sacrificio ni cambio real de hábitos? La santificación bíblica no admite selección a la carta, ni consejos «vintage» ni verdades a medias.
¿Qué consejo del Espíritu de Profecía te cuesta más obedecer hoy? Cuéntanoslo sin miedo en los comentarios.

http://www.antorchaprofetica.site/wp-content/uploads/2026/08/RAOP-2026.8.24.pdf
