VERDADES Y PRINCIPIOS GENERALES

– ¿Cuándo comenzó el juicio?

  • El Juicio comenzó el 22/10/1844.
  • Comenzó con los muertos y termina con los vivos.

– ¿Quiénes son los juzgados?

  • Según la parábola de Mateo 22, en el juicio solo se juzgan los que aceptaron el llamado y vinieron a las bodas.
  • Serán juzgados los que anotaron su nombre en el libro de la vida.
  • Los que nunca profesaron la fe cristiana serán juzgados durante los mil años. Paganos, Musulmanes, Budistas, Judíos, etc.

– ¿En qué consiste el juicio?

  • El juicio consiste en que el rey mira si están vestidos de bodas (Mateo 22).
  • Según Daniel es abrir los libros (de la vida, de memoria y de pecado) y revisarlos (Daniel 7).

– ¿Cuáles son los dos veredictos?

  • El que no lo está, es atado de pies y manos y echados afuera.
  • En caso de que alguien tenga en los libros de memoria pecados de los cuales no se haya arrepentido y que no hayan sido perdonados, su nombre será borrado del libro de la vida, y la mención de sus buenas obras será borrada de los registros de Dios. El Señor declaró a Moisés: “Al que haya pecado contra mí, a este borraré de mi libro”. Éxodo 32:33 (VM). Y el profeta Ezequiel dice: “Si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, todas las justicias que hizo no vendrán en memoria”. Ezequiel 18:4.. CS 474.5
  • El que si está vestido, es escogido y afirmado.
  • A todos los que se hayan arrepentido verdaderamente de su pecado, y que hayan aceptado con fe la sangre de Cristo como su sacrificio expiatorio, se les ha inscrito el perdón frente a sus nombres en los libros del cielo; como llegaron a ser partícipes de la justicia de Cristo y su carácter está en armonía con la ley de Dios, sus pecados serán borrados, y ellos mismos serán juzgados dignos de la vida eterna. El Señor declara por el profeta Isaías: “Yo, yo soy aquel que borro tus transgresiones a causa de mí mismo, y no me acordaré más de tus pecados”. Isaías 43:25 (VM). Jesús dijo: “El que venciere, será así revestido de ropas blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, sino confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus santos ángeles”. “A todo aquel, pues, que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos. Pero a cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos”. Apocalipsis 3:5; Mateo 10:32, 33 (VM).. CS 474.5-CS 475.1
  • La preparación es vestirse de bodas.

– ¿Qué significa estar vestido de bodas?

  • Ef 6:14: «Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,»
  • Col 3:9-10,12-13: «No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, … Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.»
  • Cuando nos sometemos a Cristo, el corazón se une con su corazón, la voluntad se fusiona con su voluntad, la mente llega a ser una con su mente, los pensamientos se sujetan a él; vivimos su vida. Esto es lo que significa estar vestidos con el manto de su justicia. Entonces, cuando el Señor nos contempla, él ve no el vestido de hojas de higuera, no la desnudez y deformidad del pecado, sino su propia ropa de justicia, que es la perfecta obediencia a la ley de Jehová. PVGM 253.3

– ¿Quién no está vestido de bodas?

  • La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados; es un principio de vida que transforma el carácter y rige la conducta. DTG 509.2

– ¿Cuánto tiempo tenemos para vestirnos de bodas?

  • El tiempo de vestirse para los muertos fue su tiempo de vida. Para los vivos será el tiempo que les quedé para el comienzo del juicio a los vivos.

– ¿Cuándo comienza el juicio a los vivos?

  • La señal que marca el inicio del juicio a los vivos es la sanación de la herida de la bestia, que la imagen de la bestia cobre vida y que se imponga la marca de la ley dominical (Apoc 13.8; 17.8).
  • Se ve claramente que el primer ángel anuncia el inicio del juicio (Apoc 14:6-7). Y el tercer ángel es el comienzo del juicio a los vivos (Apoc 14.9). No hay arrepentimiento al que adore. En cambio se les promete las 7 plagas postreras (Apoc 14.10-11). Y después la siega o segunda venida (Apoc 14.14-16). Por último, después de los mil años y del juicio a los impíos, se pisa el lagar (Apoc 14.17-20).

– ¿Habrá una segunda oportunidad?

  • No habrá segunda oportunidad.

VERDADES Y PRINCIPIOS CORPORATIVOS DEL ADVENTISMO

1. El Bautismo te vistió e inscribió tu nombre en el libro de la vida.

– A. El bautismo te vistió:

  • Ga 3:27: «porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”.
  • Y te uniste al cuerpo visible De la Iglesia Católica, Protestante o Adventista:
  • «Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.» (1 Cor 12.13).
  • Y fuiste atado a esa iglesia:
  • «Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.” (Mateo 18).

B. Por el bautismo tu nombre se inscribió en el libro de la vida:

  • Lc 10:20: «Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos
  • He 12:23: «a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,»

– C. Y por tu confesión de fe pública, Jesús confesó tu nombre en el cielo:

  • Mt 10:32: «A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.»
  • Ro 10:10: «Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación
  • Hch 22:16: «Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre

2. Laodicea te quitó el vestido y detuvo tu preparación para el juicio a los vivos.

– A. Estamos vestidos de Babilonia o Laodicense:

  • Al entrar en Babilonia (madre o Hija) te hiciste copartícipe de sus doctrinas, fe, y vestimenta:
  • Ap 18:4: «Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;»
  • Al entrar a Laodicea, y conformarte con la tibieza, desventura y miseria (Apoc 3.15-17 – conformarte con ser cristiano esclavo de pecado- Rom 7.22-24) perdiste el vestido y quedaste desnudo:
  • Ap 3:17: «Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo
  • Recordar el caso de Acán.
  • Jos 7:1,11-12: «Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel. … Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente, a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.»
  • Recordar como fue mi experiencia de recién bautizado en el primer amor y como al crecer en la iglesia y luego en el colegio mi fe se enfrió.
  • Por eso Pablo le dijo a Timoteo que no participara en pecados ajenos:
  • 1Ti 5:22: «No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.»

– B. Por ese bautismo Babilónico o Laodicense, y esa coparticipación; en tus libros está escrito esos pecados:

  • Jer 17:1: «El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares,»
  • Ahora en tu libro de vida y de pecados está escrito:
    • Hijo de Ramera,
    • O tibio, desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Eres copartícipe del pecado corporativo De la Iglesia Corporativa adventista, del pecado de la Asociación General. Estas vestido del manto de la justicia de la denominación.

– C. Y mientras públicamente solo tengas esa confesión de fe (Babilónica o Laodicense), serás vomitado (borrado del libro de la vida):

  • Y Jesús advierte que si permaneces en ese estado para el juicio de los vivos, serás vomitado de su boca (Apoc 3.16):
  • Ap 3:16: «Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.»
  • Es decir, dejará de confesar tu nombre en el cielo. Y eso por qué? Por qué borrará tu nombre del libro de la vida: A los que son indiferentes en este tiempo, Cristo dirige esta amonestación:
  • “Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” Apocalipsis 3:16. La figura empleada al decir que os vomitará de su boca, significa que no puede ofrecer a Dios vuestras oraciones o vuestras expresiones de amor. No puede apoyar vuestras enseñanzas de su Palabra ni vuestra obra espiritual. No puede presentar vuestros ejercicios religiosos con la petición de que se os conceda gracia. 3JT 14.4-3JT 15.1

3. El re-bautismo es necesario para volverte a vestir (re-vestir) antes que entre el Rey al juicio de los vivos.

A. Debemos vestirnos de nuevo, vestirnos de la justicia de Cristo:

  • Necesitamos volvernos a vestir. Quitarnos la desnudez de laodicea y vestirnos de Cristo y su Justicia. Y eso es lo que hace el bautismo y el rebautismo. El bautismo y rebautismo también quita el pecado corporativo. Así le dijo Pedro a los judíos:
  • Hch 2:36-38: «Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.»
  • Y el rebautismo es bíblico, cuando el primer bautismo no fue completo:
  • Hch 19:1-7: «Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.»
  • Hay muchos hoy en día que inconsctentemente han violado uno de los preceptos de la ley de Dios. Cuando el entendimiento ha sido iluminado y las exigencias del cuarto mandamiento son presentadas con fuerza ante la conciencia, se ven a sí mismos como pecadores ante la vista de Dios. “… Su primer bautismo no lo satisface ahora. Se ha visto pecador, condenado por la ley de Dios. Ha experimentado de nuevo la muerte al pecado, y desea ser sepultado otra vez con Cristo por medio del bautismo, para poder levantarse y andar en novedad de vida. Una conducta tal se halla en armonía con el ejemplo de Pablo al bautizar a los conversos judíos. Ese incidente fue registrado por el Espíritu Santo como una lección instructiva para la iglesia.—Sketches From the Life of Paul, 133 (1883).. Ev 273.1-Ev 273.2
  • Aún el rebautismo aplica a los adventistas cuando experimentan un reavivamiento y reforma:
  • “El Señor pide una reforma decidida. Y cuando un alma en verdad se ha convertido de nuevo, debe ser bautizada otra vez. Renueve ella su pacto con Dios, y Dios renovará su pacto con ella… La reconversión debe ocurrir entre los miembros, para que, como testigos de Dios, puedan testificar del poder y autoridad de la verdad que santifica el alma.—Carta 63, 1903. Ev 275.3

– B. Por el bautismo o re-bautismo se escribirá Filadelfo:

  • Por el bautismo o rebautismo al lado de tu nombre no pondrá más laodicense sino Filadelfo; no mas hijo de Babilonia sino filadelfo; no más adventista nominal sino adventista verdadero y original.
  • Por el bautismo o rebautismo al lado de tu nombre se pondrá “perdonado de los pecados corporativos”.
  • Al hermano de egw se le hizo saber que sabía rebautizarse y borrar su nombre del libro De la Iglesia metodista.
  • Mi hermano continuó decayendo rápidamente. Si sentía que una nube apartaba a Jesús de él, no descansaba hasta que se disipaba, y la esperanza radiante volvía a animarlo. A todos los que lo visitaban les hablaba de la bondad de Dios, y a menudo levantaba su dedo enflaquecido, señalando hacia arriba, mientras una luz celestial se posaba en su rostro, y decía: «Mi tesoro está atesorado en las alturas.» Era motivo de asombro para todos que su vida de sufrimiento se prolongara así. Tuvo una hemorragia pulmonar y se pensó que estaba muriendo. Entonces se le presentó un deber sin cumplir. Se había vuelto a unir a la iglesia metodista. Había sido expulsado en 1843, junto con los demás miembros de la familia, a causa de su fe. Dijo que no podía morir en paz hasta que su nombre fuera quitado del libro de la iglesia, y pidió a nuestro padre que fuera de inmediato y lo hiciera retirar. Por la mañana, mi padre visitó al pastor y le expuso la petición de mi hermano. Este dijo que iría a visitarlo, y que si seguía siendo su deseo dejar de ser considerado miembro de esa iglesia, su solicitud sería concedida. Justo antes de que llegara el pastor, mi hermano tuvo una segunda hemorragia, y susurró su temor de no vivir lo suficiente para cumplir ese deber. El pastor lo visitó, y él expresó de inmediato su deseo, diciéndole que no podía morir en paz hasta que su nombre fuera quitado del libro de la iglesia; que no se habría vuelto a unir a ellos si hubiera estado de pie en la luz. Luego habló de su fe, de su esperanza y de la bondad de Dios hacia él. Una sonrisa celestial se posó en su rostro, y aquellos labios, manchados de sangre pocos momentos antes, se abrieron para alabar a Dios por su gran salvación. Al salir de la habitación, el pastor dijo a mis padres: «Esa es un alma triunfante; nunca vi un alma tan feliz.» Poco después de esto, mi hermano se durmió en Jesús, con plena esperanza de tener parte en la primera resurrección. (Spiritual Gifts, vol. 2, pp. 163.1–164.1 — Ellen G. White)

– C. Así Jesús borrará todos tus pecados, confirmará y confesará tu nombre:

  • Y así cuando llegue tu nombre al juicio de los vivos si vences tu pecado corporativo y tu pecado individual; si permaneces firme hasta ese día, si perseveras en estar vestido de la justicia de Cristo y en el cuerpo De la Iglesia de Cristo; entonces tu nombre será confirmado y tus pecados serán borrados.
  • Mt 10:32: «A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.»

Conclusión

Hermanos, resumamos lo que hemos visto esta noche, porque cada pieza de esto se conecta con la siguiente.

El juicio comenzó con los muertos, y terminará con los vivos. En ese juicio, el Rey no revisa credenciales de doctrina solamente; revisa la vestimenta. Y esa vestimenta no es otra cosa que el carácter de Cristo, formado en nosotros por su justicia.

Cuando fuimos bautizados, esa vestimenta nos cubrió, y nuestro nombre quedó inscrito en el libro de la vida. Pero también quedamos unidos a un cuerpo: católico, protestante o adventista. Y si ese cuerpo, con el tiempo, se volvió tibio, desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo, nosotros — sin darnos cuenta — nos volvimos copartícipes de esa condición. El pecado corporativo quedó escrito junto a nuestro nombre.

Por eso Jesús advierte a Laodicea: «te vomitaré de mi boca.» No es una amenaza vacía; es la descripción exacta de lo que significa el borramiento del nombre en el juicio.

Pero la misma Escritura que anuncia esa sentencia nos muestra la salida: el rebautismo, cuando el primero no basta ante la luz que hemos recibido. Es volver a vestirnos, es que junto a nuestro nombre ya no se escriba «laodicense» sino «Filadelfo». Es la oportunidad de que Cristo confirme nuestro nombre y borre —no el nombre— sino los pecados.

Y el tiempo para hacerlo no es indefinido. El tiempo que tenemos es el mismo tiempo que le queda a la bestia para sanar su herida, a la imagen para cobrar vida, a la marca para imponerse. Cuando eso ocurra, comenzará el juicio a los vivos, y ya no habrá espacio para cambiar de condición.

Llamado final

Hermanos… hemos llegado al final de este estudio, pero no al final de esta noche.

Porque hay una pregunta que no le puedo hacer a nadie más que a usted mismo, ahora mismo, en este instante: ¿en qué estado está su nombre escrito en los libros del cielo?

Usted fue bautizado. Su nombre quedó inscrito. Pero, ¿en qué cuerpo lo inscribió? ¿En Babilonia, en Laodicea, o en el cuerpo verdadero de Cristo? Porque si usted entró a un cuerpo tibio, desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo… entonces al lado de su nombre, en este mismo momento, está escrito: copartícipe. Copartícipe de un pecado que no es solo suyo, sino de toda una estructura que ha abandonado la luz.

Y Jesús ya lo advirtió: «Te vomitaré de mi boca.» No dijo «te amonestaré». No dijo «te daré otra oportunidad indefinidamente». Dijo que dejará de confesar su nombre delante de su Padre. Eso significa que su nombre, en algún momento, será borrado.

Piense en Acán. Un solo hombre tomó del anatema, y la ira de Dios se encendió contra todo Israel. Un solo hombre escondido, y el pueblo entero no pudo hacer frente a sus enemigos. ¿Cuántos Acanes hay hoy escondidos dentro del cuerpo? ¿Cuántos de nosotros, sin darnos cuenta, cargamos ese pecado corporativo sobre nuestros propios hombros, sobre nuestro propio nombre?

Pero escuche esto, porque aquí está la esperanza: el mismo Dios que advirtió también proveyó la salida.

El hermano de Elena de White, agonizando, con sangre en los labios, no pudo morir en paz hasta que su nombre fue quitado del libro de una iglesia que ya no reflejaba la luz que él conocía. Y cuando lo logró, murió con una sonrisa celestial, alabando a Dios por su gran salvación.

Esa fue su última batalla. ¿Será la suya distinta?

El juicio a los vivos se acerca. No hay una fecha, pero hay una señal, y esa señal ya se está moviendo en el horizonte. Cuando llegue el turno de su nombre… no habrá apelación. No habrá segunda oportunidad.

Así que esta noche no le pregunto si usted cree. Le pregunto: ¿está dispuesto a volverse a vestir?

¿Está dispuesto a que su nombre deje de decir «laodicense» y comience a decir «Filadelfo»? ¿Está dispuesto a quitarse la desnudez, aunque eso signifique arrodillarse otra vez en las aguas del bautismo, aunque eso signifique confesar que su primer bautismo no basta ahora que la luz ha llegado a su conciencia?

Porque el Rey ya viene entrando a la fiesta. Y en este preciso instante, está mirando quién está vestido… y quién no.

¿Qué va a hacer usted, ahora mismo, con lo que acaba de escuchar?

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