Introducción

Muy bien, mis hermanos. El tema de hoy de la tarde: los fundamentos establecidos. ¿Cómo fueron establecidos los fundamentos? Acuérdense que la semana pasada estudiamos cuál era la iglesia de Dios en el día de hoy, y habíamos concluido claramente que son los que guardan los mandamientos de Dios, tienen la fe y guardan la fe de Jesús. Los que con esa fe se congregan en el nombre de Jesús. Y esos nos apuntaron a los adventistas, a los adventistas de la fe original y a los adventistas que hoy día siguen esa fe adventista original. Ese es el remanente.

¿Es sencillo o es complicado? Porque a veces Apocalipsis 14:12 nos lo señala claramente, más allá de lo que muchas denominaciones pretendan. La Biblia es sumamente clara en este respecto.

Vea el video:

¿Qué Nos Hace Adventistas?

¿Y qué más vimos? Bueno, vimos en el tema dos que lo que nos hace adventistas no es otra cosa que haber aceptado los principios fundamentales que hacen de nosotros lo que somos. Ahí dice: «Adventistas del Séptimo Día: los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús.»

Entonces, lo que nos hace es lo que creemos, las verdades que tenemos, los pilares de verdad. O sea, lo que nos identifica no es un nombre, no es un registro, no son las estructuras, las iglesias, los templos. No es eso lo que nos hace la iglesia de Dios. Lo que nos hace la iglesia de Dios es que tenemos la fe de Jesús, que guardamos sus mandamientos, que tenemos los fundamentos originales dados al remanente del último tiempo.

El Fundamento de la Iglesia Cristiana Primitiva

Tenemos un texto bíblico que nos dice el fundamento de la iglesia cristiana primitiva. Nos dice claramente cómo se establecieron los fundamentos o cuál es el fundamento de la iglesia. Nos dice el apóstol Pablo, le escribió a la iglesia de Éfeso. Está registrado allí en el libro de Efesios, capítulo 2, versículo 19 y versículo 20, y dice así:

«Que ya no sois extranjeros ni advenedizos.»

No somos extranjeros, no somos advenedizos. Está hablando de los cristianos que, en este caso, se lo escribió Pablo a los gentiles, a los que estaban en Éfeso, que eso es allí más o menos lo que hoy día es Turquía. Allí había una iglesia formada por gente que no venía de la iglesia judía donde el judaísmo —eran gentiles. En cuanto a su carne eran gentiles, pero el apóstol dice: «Ya ustedes no son extranjeros, ya no lo son, porque son juntamente ciudadanos con los santos y domésticos de Dios.»

Entonces Dios está diciendo a estos gentiles que han creído en Jesucristo, que han creído en el mensaje que les predicó el apóstol Pablo —que está allí en las cartas de Pablo, no hay otro evangelio si no es ese—. Pablo no fue predicándoles que tuviesen estatuas ni muñecos. Pablo no los llevó a hacer procesiones ni los llevó a que tuviesen escapularios de la Virgen María. No les dijo nada de eso. Él les dijo el evangelio, el mensaje verdadero.

La Principal Piedra del Ángulo

Les dice a ellos que han recibido: «Ustedes ya no son extranjeros,» es decir, ya no son gentiles. Ahora son ciudadanos de los santos, son domésticos de Dios, o sea, miembros de la familia de Dios. Y dice: «¿Por qué? ¿Qué es lo que los caracteriza?» Dice: «Son edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.»

Y esto es tremendo porque esto es lo que, digamos, los católicos y muchos no aceptan. Primero, que la piedra no es Pedro, es Jesucristo. Que cuando dijo a Pedro «Tú eres Pedro,» y «sobre esta piedra edificaré mi iglesia,» no se refería a Pedro, porque le dijo a Pedro usando el pronombre «tú.» «Tú eres Pedro.» Tú, o sea, que cuando se refiere a Pedro le dice «tú.» Y cuando se refiere a Jesucristo, a él mismo, no usa el pronombre «tú.» «Yo te digo a ti.» O sea, que Jesús es el «yo,» Pedro es el «tú.» Y cuando dice «sobre esta piedra» no está hablando de Pedro, porque Pedro no es «esta.» Ese pronombre no se refiere a Pedro. Ese pronombre se refiere a otro elemento.

Y si no es Pedro, ¿quién es el otro elemento? Es Jesús mismo. Es la confesión sobre Jesús que hace Pedro. «Sobre esta edificaré mi iglesia, sobre esta piedra.» Y el mismo Pablo lo entendió tan claro que se lo dijo a los de la iglesia de Éfeso. Le dijo: «La piedra principal es Jesucristo. La piedra principal de la iglesia es Jesucristo.» Y sobre Jesucristo se edifica la iglesia, estableciendo que los fundamentos —está la clave, la palabra clave aquí— los fundamentos. El fundamento es de los apóstoles y profetas, no es el fundamento de los padres de la iglesia. Ese no es el fundamento.

La Apostasía Predicha por Pablo

Porque los católicos, cuando quieren establecer que ellos son la iglesia verdadera, quieren hablar: «No, pero es que ¿quiénes son los sucesores de los apóstoles?» No, pero es que eso no es lo que importa. Lo que importa es el fundamento que establecieron los apóstoles, no lo que escribieron los supuestos sucesores de los apóstoles. Lo que importa es lo que escribieron los apóstoles. Y por eso es que quedó como parte de la Biblia lo que escribieron los apóstoles. Usted no ve las cartas de los padres de la Iglesia Católica introducidas en la Biblia. No. Lo que es la Biblia es lo que escribieron los apóstoles, en este caso el Nuevo Testamento.

La Biblia es la suma de los libros inspirados escritos por los judíos (Antiguo Testamento) y los libros inspirados escritos por los apóstoles, que se conoce como el Nuevo Testamento. Ese Nuevo Testamento es el fundamento de la Iglesia, es donde la iglesia edifica, y obviamente la principal piedra de ese fundamento no es Pedro, es Jesucristo mismo.

La Advertencia de Pablo a los Tesalonicenses

Pero resulta y acontece que esto estaba claro en la época de los apóstoles. Estaba claro, estaba totalmente claro. ¿Qué estaba claro? Bueno, que la iglesia cristiana era la que se fundamentaba en ese fundamento.

Los fundamentos fueron cambiados. Esto también lo advirtió el apóstol, porque el apóstol dice —el mismo apóstol Pablo que le escribió a los Efesios— le escribe ahora a la iglesia de Tesalonicenses. En su segunda carta, en el capítulo 2, les advierte de algo que vendría. Les dice: «Nadie os engañe de ninguna manera,» porque está hablando a la iglesia que pensaba que Jesús venía en su tiempo.

Porque Pablo le escribió una carta anterior a esta, la primera carta de Tesalonicenses, y en el capítulo 4, en el versículo 17, Pablo les dice que «nosotros que quedaremos hasta la venida del Señor no precederemos a los que son muertos. El mismo Señor con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Y luego nosotros,» dice Pablo, «los que vivimos, los que ya hemos quedado hasta la venida del Señor, seremos arrebatados.»

O sea, que el apóstol Pablo se incluye entre los que van a estar vivos cuando Jesús viniera en esa carta. Entonces los tesalonicenses dijeron: «¡Wow! Quiere decir que Jesús viene en esta generación.» Por tanto, si Jesús viene pronto, si Jesús viene ya, no hay que trabajar, no hay que estudiar. Y la gente empezó a ser fanática.

Entonces el apóstol les escribe una segunda carta para corregirles y les dice: «No se dejen engañar por ninguna manera, porque todavía no viene Jesús.» Cuando yo hablé, hablé en presente, hablé en el presente del profeta, hablé como profeta. Que el profeta se incluye aunque él no esté presente o no vaya a estar presente en el momento del evento. Aunque Pablo no sea el que va a estar vivo en la venida de Jesús, él está hablando en una visión profética.

El Hombre de Pecado

Pero en la realidad él dice: «No se engañen, porque Jesús no vendrá en este tiempo, porque primero tiene que venir —y aquí está la clave— venga antes la apostasía y se manifieste el hombre de pecado,» dice aquí, «el hijo de perdición.»

Entonces, aquí el apóstol está diciendo que antes de que Jesús viniere por segunda vez debían ocurrir dos eventos: la apostasía. Y esa apostasía es justamente que los fundamentos que pusieron los apóstoles y profetas fueron cambiados. ¿Y quién sería el abanderado, el adalid de esa apostasía? El llamado hombre de pecado, el hijo de la perdición.

Entonces, esos fundamentos que pusieron los apóstoles y profetas se perdieron por la apostasía. Por consiguiente, los llamados padres de la iglesia, en lugar de ser los sucesores de los apóstoles, son los sucesores de la apostasía, son los originadores de la apostasía, son los que cambiaron el fundamento de los apóstoles y profetas. Y eso estaba ya advertido por el apóstol Pablo. Aquí lo está diciendo: debía venir la apostasía, y después de la apostasía daría paso al hombre de pecado, al hijo de perdición.

¿Quién es el hombre de pecado? El hombre de pecado es —está hablando Daniel— el cuerno pequeño que cambiaría la ley. El obispo de Roma que pretende que el sábado fue cambiado por el domingo. El obispo de Roma que pretende y que quitó el segundo mandamiento que condena las imágenes para establecer imágenes y procesiones. Ese es el hombre de pecado.

¿Por qué se le dice hijo de perdición? Porque es una expresión que es la misma expresión «hijo de perdición» que se habla de Judas. Porque Judas era uno de los 12, de los apóstoles, de los obispos que se fue en apostasía por el dinero. Entonces el papado representa el obispado de la iglesia que se fue en apostasía. Por eso se le llama hijo de perdición, porque es el mismo Judas.

O sea, realmente el papado sí es sucesor de uno de los apóstoles, no de los 12, sino de uno de los apóstoles: del apóstol Judas. Repito: el papado es el sucesor del apóstol Judas, porque es el hijo de perdición, porque es el que vendió su apostolado por dinero, cambió la verdad de Dios y la convirtió en mentira.

Entonces, en algo tienen razón los católicos cuando dicen que el obispo de Roma es el sucesor de los apóstoles. Es que se equivocaron de apóstol. No es el sucesor de Pedro, sino es el sucesor de Judas, es el hijo de perdición.

El Restablecimiento de los Fundamentos

Y por eso es que debían esos fundamentos que fueron cambiados y perdidos debían ser restablecidos, refundados. Llega el momento, llega el momento de la última generación, y entonces tienen que restablecerse los fundamentos. Y eso es lo que hacen los apóstoles del adventismo, los apóstoles y profetas del adventismo.

El Testimonio de Elena G. de White

Dice esta cita de Mensajes Selectos, tomo uno, en la página 241, lo siguiente:

«Muchos de nuestros hermanos no comprenden cuán firmemente fueron establecidos los fundamentos de nuestra fe.»

Ahí está. Y esto pasa todavía hoy. La mayoría de la gente no entiende esto: ¿Cómo fueron establecidos los fundamentos de nuestra fe? ¿De cuál fe? De la fe adventista del remanente del último tiempo.

Dice:

«Mi esposo, el pastor José Bates, el padre Pierce —no padre que era cura, sino que se le decía padre porque era un señor mayor—, el pastor Hiram Edson y otros que eran perspicaces, nobles y leales se contaban entre los que, después de pasar la fecha de 1844, escudriñaron en procura de la verdad como quien busca un tesoro escondido.»

Es decir, ellos comenzaron esa labor de completar la reforma, porque la reforma no se completó y no terminó en los días de Lutero ni de los reformadores. Ahí comenzó la reforma. ¿Y qué fue la reforma? Justamente restaurar las verdades que el hombre de pecado, que el sucesor de Judas había echado por tierra. Había echado por tierra el sábado, había echado por tierra el santuario, había echado por tierra las profecías, había echado por tierra el Dios verdadero. En lugar del sábado colocó el domingo. En lugar del Dios verdadero colocó la Trinidad. En lugar de las profecías estableció las tradiciones.

Entonces, todas las verdades habían estado —las verdades que los apóstoles edificaron en la iglesia o que colocaron en la iglesia como fundamento, que es todo el Nuevo Testamento— habían sido echadas por tierra. Entonces Dios tuvo que levantar a los reformadores. ¿Para qué? Para restaurar las verdades. Pero esa reforma no se completó en los días de Lutero ni de Calvino. Debía continuar.

Y en la última época de la historia del mundo, los últimos llamados a completar la reforma fueron el esposo de White, el pastor José Bates, el padre Pierce, el pastor Hiram Edson y otros. Ellos escudriñaron después que pasó la fecha del 44, escudriñaron en procura de la verdad como quien busca un tesoro escondido.

El Método de Estudio de los Pioneros

Dice:

«Me reunía con ellos,» dice Elena G. de White, «y estudiábamos y orábamos fervientemente. Con frecuencia permanecíamos juntos hasta altas horas de la noche, y a veces pasamos toda la noche orando en procura de luz y estudiando la palabra.»

Hermanos, nos falta a nosotros hacer estas reuniones como tenían los pioneros.

Y sigo leyendo:

«Vez tras vez esos hermanos se reunían para estudiar la Biblia a fin de que pudieran conocer su significado y estuvieran preparados para enseñarla con poder.»

Miren qué era cómo establecieron el fundamento. ¿No? No fue en un concilio de la Asociación General que se reunían allí comiendo carne y comiendo postres y en risas. No, no, no. Aquí dice claramente: estudiaban, oraban fervientemente, y muchas veces toda la noche orando. Toda la noche.

El Papel del Espíritu de Profecía

Entonces, ¿qué pasa? Bueno, dice aquí:

«Cuando llegaban al punto en su estudio donde decían: ‘No podemos hacer nada más’…»

Es decir, ellos iban estudiando, orando de noche, toda la noche orando, toda la noche estudiando, y avanzaban. Dios les iba dando luz. Pero en algunas ocasiones, dice aquí, llegaban a un punto en su estudio donde decían: «No podemos hacer nada más.» Es decir, por mucho que estudiaban, por mucho que oraban, por mucho que estaban todos juntos allí y buscaban y compartían, y había muchas cabezas allí iluminadas por el Espíritu de Dios, y sin embargo no entendían qué ocurría.

Entonces, aquí dice:

«El Espíritu del Señor descendía sobre mí y era arrebatada en visión, y se me daba una clara explicación de los pasajes que habíamos estado estudiando, con instrucciones en cuanto a la forma en que debíamos trabajar y enseñar con eficacia.»

O sea, cuando ya no podían avanzar más, cuando el estudio se trancaba, se estancaba, entonces allí Dios usaba a la profeta, le daba su espíritu, la arrebataba en visión, y ¿para qué? Dice aquí: para explicarle los versículos, los pasajes que estaban estudiando.

Mis hermanos, esto no es cualquier cosa. Esto significa que lo que ellos estudiaron estaba bien, y cuando no podían seguir avanzando, entonces Dios venía y completaba ahora con una revelación más directa. Ya no era solamente que iluminaba sus mentes, sino que tomaba a la profeta en visión y le explicaba: «Mira, este versículo que están analizando ustedes, esto se entiende así, así y así.» Y ¿qué pasaba cuando terminaba la visión? Ella entonces explicaba lo que el espíritu le había explicado, inclusive ya daba las instrucciones cómo debían trabajar.

Dice:

«Así se daba luz que nos ayudaba a entender los textos acerca de Cristo, su misión y su sacerdocio.»

Las Verdades Reveladas

Entonces, fíjense: una de las verdades que se les mostró en medio de estos estudios era acerca de Cristo, acerca de su misión y acerca de su sacerdocio. O sea, que si había algo en especial que los pioneros junto con la profeta tenían bien claro, iluminado por el Señor, era la naturaleza de Cristo en sus dos aspectos: en su naturaleza divina y humana. Eso lo tenían claro, explicado por la Biblia y por el espíritu de profecía. O sea, así es que ellos estudiaban la Biblia.

Hay un engaño —fíjense, por eso que este tema se llama «la historia jamás contada»— porque usted escucha un video de Bullón, que hay muchos, y él le va a decir: «No, que estas doctrinas, todos se fueron, se pusieron estudiando la Biblia…» Que nunca, es mentira, es mentira del diablo.

Aquí tenemos la cita inspirada donde la misma protagonista presencial, Elena G. de White, cuenta cómo se colocaron los fundamentos: estudiando la Biblia y con la asistencia del espíritu de profecía. Cuando ya no podían más, venía el espíritu de profecía y les explicaba los textos.

Y dice: «Así se nos daba luz, luz acerca de Cristo, su misión, su sacerdocio.» Y no solamente eso, dice:

«Una secuencia de verdad que se extendía desde ese tiempo hasta cuando entremos en la ciudad de Dios me fue aclarada, una secuencia de verdad.»

Repito: una secuencia de verdad, o sea, eslabón tras eslabón tras eslabón que se extendía desde ese tiempo, 1844, hasta cuando entremos en la ciudad de Dios. O sea, que eso nos incluye a nosotros.

Dice que eso se le fue aclarado. «Y comuniqué,» dice, «yo comuniqué a otros las instrucciones que el Señor me había dado.»

Eso está en el libro Mensajes Selectos, página 241. Usted lo puede verificar.

Reflexiones sobre los Fundamentos

Entonces, mis hermanos, aquí está muy claro: ¿cómo puede haber duda de los fundamentos que tenían los pioneros? No obstante, usted va a decir: «Ah, hay que preguntarse: pero si esto es así, ¿por qué fueron cambiados los fundamentos adventistas?» Porque estos fundamentos que estuvieron durante esos 50 años que estudiamos la semana pasada, que iban desde 1854 hasta 1904, ¿por qué tuvieron que cambiarlos en 1928, y por qué los cambiaron en 1931, y luego los volvieron a cambiar en 1980? Bueno, los cambiaron en la década del 50 y los volvieron a cambiar en la década de los 80, y aún los cambiaron en el 2013, creo que fue, o 2015, y los siguen cambiando.

¿Cómo es posible que algo que se estableció por estudio de Biblia y por testimonio del Espíritu Santo necesite ser cambiado? ¿Cómo es posible eso? ¿Entonces el Espíritu Santo se equivocó? ¿Entonces lo que decía la Biblia se equivocó? Pues eso es lo que dicen justamente. Justamente ese es su argumento para cambiar las doctrinas que han sido cambiadas.

Pero esta cita no se habla, prácticamente no se menciona en la iglesia corporativa. ¿Por qué? Porque esta historia no les conviene. Por eso es que aquí estamos contando la historia jamás contada, la historia que usted no le van a contar nunca, nunca de los jamases, jamás de los jamases se la van a contar en la corporación, porque estas citas echan por tierra su historia falsa, la falsa historia.

El Testimonio Verdadero

Pero aquí está. Esto es lo que es inspirado. Esto es lo que es inspirado.

Entonces, mis hermanos, ¿qué vamos viendo? Que esta historia que nunca nos contaron es la historia verdadera, no porque la diga John García, sino porque la dice la profeta que no solamente fue testigo presencial de estas reuniones, sino porque además ella era profeta. ¿Qué quiere decir que era profeta? Que lo que escribió fue por inspiración del Espíritu Santo. Lo que escribió tiene la inspiración misma que tiene la Biblia. Lo que escribió bajo esa inspiración es el testimonio sólido y fundamental y verdadero. O sea, no está diciendo mentira aquí.

Usted no puede… o sea, si usted compara este testimonio con el testimonio que da Bullón, por ejemplo, usted tiene que saber que Bullón está mintiendo, porque la profeta, además que fue protagonista —Bullón no estuvo, ni había nacido cuando eso—, Elena G. de White estaba presente. Pero además que estaba presente, era profeta, o sea, era una mujer de Dios. Quiere decir que no iba a decir una mentira y arriesgar su salvación por presentar una historia que no es.

Entonces, ¿qué testimonio vamos a aceptar? ¿El testimonio de Bullón? ¿El testimonio de la Iglesia corporativa, o el testimonio del espíritu de profecía?

El Lugar del Espíritu de Profecía

Aquí está cómo se establecieron los fundamentos: con el estudio de la Biblia más el espíritu de profecía. Y esta es la forma correcta de estudiar la escritura.

Hay gente que dice: «No, no, hay que estudiar la Biblia sola.» Sí, pero es que la Biblia sola no significa lo que tú piensas que significa. La Biblia sola significa que el Espíritu Santo es quien te va a explicar la escritura. Y el Espíritu Santo te explica en lo que él mismo inspiró, ya sea que esté en la Biblia o ya sea que esté en algún profeta, en este caso el espíritu de profecía. Y cualquier interpretación de cualquier iluminado que contradiga la explicación que se le dio a la profeta, obviamente ese iluminado aún está en tinieblas, porque la explicación que le dan las visiones que se le da a un profeta son visiones verdaderas.

Respuesta a los Críticos

Entonces, mis hermanos, ahí tenemos el claro camino. Y fíjense que se lo estoy explicando poquito a poco porque son citas claves y contundentes de una historia que jamás nos han contado, pero que está ahí en los libros.

Últimamente hay un pastor de 3ABN que se salió, según, por eso. Sí, estoy por cierto por hacer esta semana un video hablando de esa situación. Pero resulta que ese es un tema, esa es una acusación recurrente. Eso no es nuevo. Ya en los mismos días de Elena G. de White se le lanzaron esas acusaciones de que ella era plagiaria.

Pero es claro: justamente el objetivo es desprestigiar el espíritu de profecía, porque el diablo no quiere que la gente conozca esta cita y otras. Y si logra conocerla, el diablo quiere otro engaño: que la gente desconfíe. «No, pero es que eso no es inspirado porque ella fue plagiaria.» Ese es el objetivo. El diablo es astuto para engañarnos para la perdición.

Pero ¿cómo sabemos que no es plagiaria? Bueno, primero y principal, porque si usted quiere acusar a Elena G. de White de plagiaria, tiene que decir que todas estas cosas que ella escribió se las copió de alguien. Pero ¿no dicen los mismos evangélicos que todo lo que ella escribió es contrario al evangelio? Entonces, ¿de quién plagió ella esto? Si se lo plagió a algún evangélico, diría lo mismo que dicen los evangélicos, pero es falso.

Ella misma, en la introducción del libro El Conflicto de los Siglos —ella lo explicó— dice en ese libro: «Los grandes acontecimientos que marcaron los pasos de las reformas que se dieron en siglos pasados son hechos históricos hartamente conocidos y universalmente aceptados que nadie puede negar. Esta historia la he presentado brevemente de acuerdo con el fin y el objeto de este libro y con la concisión que necesariamente debe observarse, condensando los hechos en forma compatible con una clara inteligencia de las enseñanzas correspondientes. En algunos casos, cuando he encontrado que un historiador había reunido los hechos y presentado en pocas líneas un claro conjunto del asunto, o agrupado los detalles en forma conveniente, he reproducido sus palabras, no tanto para citar a esos escritores como autoridades, sino porque sus palabras resumían adecuadamente el asunto.»

O sea, ella no niega que está citando a otros autores. Y dice por qué hizo eso: «Bueno, no porque yo crea que son autoridad en la materia, sino porque resumen el punto que yo quiero presentar.»

Y sigue diciendo: «Y al referir los casos y puntos de vista de quienes siguen adelante con la obra de la reforma en nuestro tiempo, me he valido en forma similar de las obras que han publicado.»

O sea, ella dice: «Y lo hago no solamente con autores de la historia de la reforma, sino con autores de la historia presente en el tiempo que estoy viviendo.» Ella está diciendo que sí, que tomó, pero eso no es un plagio. Ella tomó algunas partes porque resumían lo que ella quería expresar, y ya está. No es complicado el asunto.

Pero claro, el diablo y las personas que quieren negar el espíritu de profecía engrandecen estas cosas para justificarse ellos mismos en su rechazo al espíritu de profecía, en su rechazo a los profetas. ¿Por qué? Porque no quieren buscar la forma de… Están como los fariseos.

La Comparación con los Fariseos

Están como los fariseos que cuando Jesús… cuando ellos cuestionan a Jesús, los fariseos cuestionan a Jesús justamente cuando él llega en la entrada triunfal, él llega al templo y él vuelca las mesas de los cambistas. Y entonces los fariseos le preguntan: «¿Tú con qué autoridad haces estas cosas?» Se estaban cuestionando esa autoridad porque no les gustaba lo que estaba haciendo.

Entonces le preguntan eso, y él les responde: «Yo, bueno, yo les voy a contestar esa pregunta si ustedes me contestan una a mí primero.» Y él les pregunta: «¿El bautismo de Juan, de dónde venía: del cielo o de los hombres?»

Y ellos entendieron lo que significó la pregunta de Jesús, porque ellos, dice la Biblia, que se pusieron aparte, se reunieron a dialogar y dijeron: «Si decimos que el bautismo de Juan era del cielo, él nos va a decir: ‘¿Por qué no le creísteis? Porque de mí habló Juan.'» O sea, Juan habló de Jesús. Juan dijo que Jesús era el cordero de Dios. Entonces, cuando él le pregunta el bautismo de Juan, si yo reconocía «No, el bautismo de Juan viene de Dios,» entonces «¿por qué me preguntas de mi autoridad?» Porque Juan dijo que yo venía de Dios. Si tú reconoces que Juan era profeta, tienes que reconocerme a mí como el Mesías. Pero ellos no querían eso.

Pero luego dice otra cosa: «Pero si decimos que Juan, que el bautismo de Juan era de los hombres,» es decir, que Juan no vino de Dios, que Juan era un falso profeta, era un autoproclamado profeta, «si decimos eso,» dijeron, «tenemos miedo del pueblo, porque lo tiene como profeta.»

Entonces, ¿qué dijeron? Hipócritamente: «No sabemos.»

Jesús les dijo: «Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.»

Pero eso refleja exactamente a los fariseos y saduceos de hoy de la corporación adventista. Porque los fariseos de hoy y saduceos de hoy no quieren reconocer a Jesús, al verdadero Jesús, el Jesús que predicaron Waggoner y Jones, y no quieren reconocer el mensaje de Jesús que está escrito allí en los libros del espíritu de profecía.

Entonces, ¿cuál es la forma para sentirse ellos, para no tener que públicamente decir «No, es que nosotros no creemos en ella porque ella es falsa profeta»? ¿Cuál es la forma? Menoscabar su autoridad profética, menoscabar su inspiración profética.

Y eso es lo que están haciendo estas personas que van saliendo abiertamente y dijeron que ella era plagiaria. Pero también hay… hay forma… hay… esos son los que salen abiertamente que ya no soportan, pero los que… hay otros que no salen hablando así, pero secretamente dicen cosas parecidas, ¿no?

El Argumento de «Solo la Biblia»

Mira, es que cuando se usa el argumento: «No, es que yo me aferro a la Biblia y solamente la Biblia», pero usan ese argumento para menoscabar el poder del Espíritu de Profecía. Son ese tipo de fariseos y saduceos que no quieren confesar abiertamente que para ellos el bautismo de Juan, es decir, el ministerio de Juan, el ministerio de Elena de White, es de los hombres. Eso es lo que ellos creen, pero no lo quieren decir abiertamente.

Entonces se esconden porque son hipócritas, mentirosos y cobardes. Se esconden detrás de «la Biblia sola», pero realmente no creen, porque «la Biblia sola», sí, pero la misma Biblia sola te dice en Apocalipsis 12:17 que está el testimonio de Jesús, y en 19:10 te dice que el testimonio de Jesús es el Espíritu de la Profecía.

La Biblia y el Espíritu de Profecía

Entonces, la Biblia sola te señala al Espíritu de Profecía. La Biblia sola te dice que Dios levanta profetas, y que los profetas, dice la Biblia, la Biblia sola dice que los profetas tienen la misma inspiración que los escritores de la Biblia.

Que sí, que la Biblia es la regla de fe y práctica. Sí, es verdad. Es la única regla. Sí, es verdad. Es la única regla, pero no lo único inspirado. Es diferente. Es la única regla, pero no es lo único inspirado. Porque, además de la inspiración de la Escritura, tenemos la inspiración del Espíritu de Profecía.

El Lugar del Espíritu de Profecía

Y, por tanto, el Espíritu de Profecía… este es su labor. Aquí está en esta cita que estamos leyendo. Este es la labor, el lugar del Espíritu de Profecía en el estudio de la Biblia. El Espíritu de Profecía no está… su lugar no es ser usado como regla de fe y práctica. Ah, eso es verdad. Ese no es su lugar, no es ser usado como regla de fe, porque la única regla es la Biblia. Pero el lugar del Espíritu de Profecía es este que está en esta cita. Es este que nos explica de White, de cómo fue que Dios usó el Espíritu de Profecía.

¿Y cuál es el lugar del Espíritu de Profecía? Leo de nuevo:

«Cuando llegaban al punto en su estudio donde decían: ‘No podemos hacer nada más’, el Espíritu del Señor descendía sobre mí y era arrebatada en visión, y se me daba una clara explicación de los pasajes.»

Entonces, ¿cuál es el lugar del Espíritu de Profecía? El lugar del Espíritu de Profecía es en el estudio de la Biblia. Es en el estudio de la Biblia para explicar los pasajes cuando no podemos comprender los pasajes con la Biblia solamente.

Entonces, ¿qué pasa? Ahí Dios te dice: «Bueno, ahí está el Espíritu de Profecía. Este es el lugar del Espíritu de Profecía.» Pero no, el lugar no es desecharlo, porque hay gente que no… no lo usa como regla de fe, pero tampoco lo usa como instrumento de explicación, como elemento en el estudio.

Ejemplo del Movimiento de Restauración

Siempre… mire, yo me recuerdo unos que se decían, y que todavía se dicen ser líderes del movimiento de la restauración de la verdad del Padre y el Hijo, cuando comenzaron a introducir el tema de las fiestas, ¿no?, que tenemos que guardar las fiestas. Entonces, ¿cuál fue su argumento? «No, vamos a estudiar la Biblia sola porque nuestra única regla de fe y práctica es la Biblia sola.»

Sí, es nuestra única regla de fe y práctica, pero no es nuestro único elemento de estudio. Y aquí está, aquí está la evidencia. Entonces, ¿por qué creían no estudiarse en el Espíritu de Profecía? Ah, porque el Espíritu de Profecía claramente condena ese tema de las fiestas, ese tema de la ley ceremonial de Moisés.

La Hipocresía Moderna

Entonces, el mismo espíritu que está en los fariseos de la corporación está en los fariseos del movimiento del Padre y el Hijo, que quieren quitarse el Espíritu de Profecía. Ya se lograron quitar a los pioneros, ya lograron convencer a un montón de gente de que los pioneros se tienen… el mismo espíritu, el mismo espíritu de la corporación: «No, los pioneros no… es que no tenemos que ver a los pioneros porque ellos no son profetas.» «Ah, pero cuando dije… pero el Espíritu…» «Ah, no, sí es profeta, pero tampoco hay que estudiarlo.»

Entonces son como los fariseos que dijeron: «No, queremos confesar… no queremos confesar que el bautismo de Juan es de los hombres porque tenemos miedo.» ¿Por qué? Porque saben que la mayoría de los que los siguen creen en Elena de White como profeta, y saben que si dicen eso, automáticamente se van a ir a pique en sus entradas económicas, se van a ir a pique en sus visualizaciones, y no quieren.

Entonces se mantienen allí hipócritamente y buscando la vuelta para no estudiar el Espíritu de Profecía, y solamente sacan el Espíritu de Profecía cuando consiguen alguna cita que supuestamente apoya sus teorías. Pero las citas que contradicen su teoría, esas citas no existen.

Conclusión y Resumen

Hermanos, no caigamos en esos errores ni en esos engaños. Es muy claro aquí esta cita que nos muestra cómo debe ser, cuál es el lugar del Espíritu de Profecía.

Y lo repito y lo resumo para que ya concluyamos: El lugar del Espíritu de Profecía no es como regla de fe. Eso es verdad, porque nuestra única regla de fe es la Biblia. Pero el lugar del Espíritu de Profecía está en el estudio de la Escritura. No está en… no está en usarlo como regla de fe, pero sí en el estudio de las Escrituras debe estar el lugar del Espíritu de Profecía.

Entonces, mis hermanos, que el Señor nos ayude.

Comentarios de los Participantes

Que el Señor nos ayude, dice la hermana Ivón: «Gracias, pastor, por explicarlo, porque hay muchos que se valen de eso para no creer.» Exactamente.

Hermano Fred dice: «Quienes despotrican del Espíritu de Profecía de White es porque allí hay amonestaciones que señalan el pecado y la apostasía.» Correcto. Hay cosas que ellos quieren hacer y que son condenadas por el Espíritu de Profecía, y como las quieren hacer, entonces se quieren quitar al Espíritu de Profecía. No desean volverse del error y la impiedad. El Salmo 119 señala como en diez ocasiones los testimonios como maravillosos, justicia eterna y como cosa agradable. Amén.

Y la hermana Eneida o Enelda dice: «Amén.»

El Fundamento de Nuestra Fe

Entonces, mis hermanos, el fundamento de nuestra fe, la restauración del fundamento de los apóstoles y profetas, fue hecha así, de esta manera. Y por eso es que se da testimonio de que esos fundamentos que fueron establecidos y sobre los cuales se levantó la Iglesia Adventista del Séptimo Día de la época de los pioneros, ese es el fundamento sólido en la verdad.

Ya vamos a ver la semana que viene cuáles son los diez hitos fundamentales, los diez hitos fundamentales de esa fe que fueron descubiertos. Pero lo importante era que hoy entendiéramos cómo fueron establecidos los fundamentos de nuestra fe. ¿Para qué? Para que tengamos entonces ese punto bien claro en nuestras mentes y corazones, y sepamos que lo que nos hace adventistas del séptimo día, como dice aquí, son los principios fundamentales que se establecieron de la manera que ya leímos.

Entonces, mis hermanos, que el Señor nos bendiga, que el Señor nos ame y nos favorezca, nos guarde, y que nosotros mismos hagamos todo el esfuerzo por entender bien todas estas citas con oración, y así el Señor pues nos ilumine y nos guíe. Yo los invito a que concluyamos con una oración el tema de hoy. Oremos.

Oración Final

Bondadoso y eterno Dios, te damos gracias porque en tu palabra, una vez más, nos has dejado claramente el camino, y también en esa misma palabra nos has dejado la clara indicación de que en la última generación no solamente restaurarías la verdad, sino que restaurarías el don del Espíritu de Profecía, y a través de ese don tú mantienes el testimonio vivo en tu iglesia.

Gracias, Señor, porque eso nos ha sido un aliciente, una ayuda clave para entender las verdades bíblicas que en algunos casos no las hubiésemos podido entender, no las hemos entendido, a no ser por la asistencia de esa inspiración profética.

Gracias, Señor. Ayúdanos a ser fieles, fieles a tu palabra y al entendimiento que nos das de tu palabra, como lo explicas a través de tu Espíritu Santo en el Espíritu de Profecía. Que podamos comprenderlo y creerlo, Señor, todos nosotros, y así podamos verdaderamente ser adventistas del séptimo día, tener en nuestra mente y corazón los fundamentos que hacen de nosotros adventistas del séptimo día: los que guardan los mandamientos tuyos y la fe de tu hijo Jesús.

Justo te pedimos todas estas bendiciones, Padre, en el nombre de tu hijo Jesús. Amén.

Despedida

Bueno, mis hermanos, que Dios les bendiga. Muchas gracias por haber estado aquí, compartir juntos la palabra, y que haya sido edificación y mucha bendición ese tema. Y si hay alguna cosa que todavía no les cuadró o les quedó duda, o les quedó alguna pregunta o inquietud, para eso están entonces aquí, como estamos viendo, nuestros teléfonos, donde pueden comunicarse. También está nuestra página web, donde van a encontrar más información de estos temas y otros de la verdad presente.

Así pues, que el Señor les bendiga, que tengan un feliz resto de sábado. Chao.

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