La convergencia entre BlackRock y el Foro Económico Mundial señala el cumplimiento profético del control global

En un mundo donde las grandes corporaciones financieras y las élites políticas consolidan su poder, las profecías bíblicas sobre el tiempo del fin parecen cobrar vida ante nuestros ojos. La reciente alianza entre BlackRock y el Foro Económico Mundial marca un hito crucial en la construcción de un sistema de control global que, según las Escrituras, culminará en la esclavitud espiritual y económica de la humanidad.

La Gran Controversia: Libertad versus Esclavitud

La historia de la humanidad puede entenderse como una gran controversia entre Cristo y Satanás, donde el objetivo final de cada uno es diametralmente opuesto. Mientras Cristo vino para hacer libres a los hombres —como declara Juan 8:32-36—, el plan de Satanás es exactamente el contrario: convertir a la humanidad en esclavos.

Esta estrategia diabólica no es nueva ni accidental. En Isaías 14:12-17, se revela la naturaleza del adversario y su método de operación. Para lograr la esclavitud global, Satanás debe controlar todos los activos, mercancías y recursos de la tierra a través de sus agentes humanos. Esta realidad se confirma en el relato de Mateo 4:8-10, cuando Satanás le ofrece a Cristo todos los reinos del mundo y su gloria a cambio de adoración.

El objetivo final trasciende lo meramente económico: se trata de imponer un sistema de adoración falsa que culminará en la marca de la bestia y la persecución de aquellos que permanezcan fieles a los mandamientos de Dios, especialmente quienes guarden el sábado del séptimo día.

Las Fuerzas del Mal se Consolidan

En el libro «Testimonios para la Iglesia», volumen 9, página 11, encontramos una advertencia profética que resuena con particular fuerza en nuestros días:

«Las agencias del mal están combinando sus fuerzas y consolidándose. Se están fortaleciendo para la última gran crisis. Grandes cambios están por suceder en nuestro mundo, y los movimientos finales serán rápidos.»

Esta profecía encuentra su cumplimiento más visible en la reciente designación de Larry Fink, CEO de BlackRock, como copresidente interino del Foro Económico Mundial. Esta alianza representa la convergencia de dos de las fuerzas más poderosas del mundo: el mayor gestor de activos financieros del planeta y la organización que agrupa a los líderes políticos y económicos más influyentes del globo.

BlackRock no es simplemente una empresa de inversiones. Según reportes de Bloomberg, esta corporación, junto con Vanguard, controlará aproximadamente 20 billones de dólares en inversiones para 2028, lo que equivale a poseer prácticamente todo en la Tierra. Su influencia se extiende desde ser el principal asesor de los bancos centrales hasta tener empleados en posiciones clave en las administraciones de Bush, Obama y Biden.

El Modelo Chino: Prototipo de Control Total

Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, ha expresado abiertamente su admiración por el modelo chino, calificándolo como «un modelo a seguir para muchos países». Esta declaración cobra especial relevancia cuando examinamos las características del sistema chino: una sociedad de vigilancia total, una economía casi completamente digital, un sistema de identificación digital obligatorio y un sistema de puntuación social que castiga la disidencia.

China ha implementado exitosamente lo que el Foro Económico Mundial promociona para el mundo entero: «Para 2030, no poseerás nada, no tendrás privacidad y serás feliz.» Este mensaje no es una metáfora, sino un plan literal de transformación social donde la propiedad privada desaparece y los ciudadanos se convierten en súbditos dependientes del Estado.

La Tecnología como Herramienta de Dominación

La estrategia para lograr este control global pasa necesariamente por el dominio tecnológico. Schwab lo expresó claramente: «Quien domine esas tecnologías de alguna manera será el maestro del mundo.» Las tecnologías a las que se refiere incluyen la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas, la vigilancia digital y, especialmente, las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC).

Larry Fink ha sido particularmente vocal sobre su visión de un mundo completamente tokenizado: «Imaginen un mundo donde cada activo, cada recurso y cada mercancía, ya sea la comida que comen, el hogar en que viven o el mismo aire que respiran, puede ser digitalmente representado y comercializado a escala global.»

Esta tokenización universal permitiría un control sin precedentes sobre cada transacción económica. A través de la tecnología blockchain, que subyace tanto a las criptomonedas como a las CBDC, los controladores del sistema podrían literalmente «encender y apagar» el dinero de cualquier persona, convirtiéndola instantáneamente en esclava del sistema.

El Papel de la Iglesia Apóstata

No es coincidencia que el Papa Francisco haya mantenido reuniones con Larry Fink y otros ejecutivos de BlackRock. La profecía de Apocalipsis 18:2-3 describe cómo Babilonia controlará tanto a los príncipes de la tierra como a los mercaderes del mundo. Esta alianza entre el poder religioso apóstata y el poder económico mundial cumple exactamente ese escenario profético.

La Iglesia Católica Romana, identificada en la profecía como el sistema de Babilonia, actúa como el maestro titiritero que coordina estos movimientos globales. Su influencia se extiende a través de redes de líderes políticos, muchos de los cuales han sido formados como «jóvenes líderes globales» del Foro Económico Mundial, penetrando los gabinetes gubernamentales de múltiples naciones.

La Preparación para la Crisis Final

Ante este panorama, la preparación espiritual y práctica se vuelve imperativa. Las Escrituras advierten que en el último gran conflicto de la controversia con Satanás, aquellos que permanezcan leales a Dios verán cortado todo apoyo terrenal. Esto incluye el acceso a los sistemas financieros, de alimentación y de servicios básicos.

La preparación debe incluir cinco elementos fundamentales: primero, una relación personal sólida con Cristo; segundo, establecerse en zonas rurales alejadas de los centros urbanos; tercero, desarrollar autosuficiencia en alimentos y recursos básicos; cuarto, crear redes de apoyo con otros creyentes preparados; y quinto, desarrollar sistemas de intercambio alternativos que no dependan del sistema financiero controlado.

El tiempo para esta preparación se está agotando rápidamente. Los «movimientos finales» profetizados están acelerándose exponencialmente, y las ventanas de oportunidad para prepararse se están cerrando.

Conclusión: La Hora de Decidir

La convergencia entre BlackRock y el Foro Económico Mundial no es un evento aislado en los mercados financieros, sino una señal profética de que nos encontramos en el umbral de los eventos finales de la historia humana. El sistema de control global que durante décadas parecía una teoría conspiratoria distante, ahora se materializa ante nuestros ojos con una claridad y velocidad asombrosas.

Como cristianos conscientes de las profecías bíblicas, no podemos permitirnos el lujo de la complacencia o la negación. El momento de prepararse es ahora, mientras aún hay tiempo. La pregunta que cada persona debe hacerse no es si estos eventos ocurrirán, sino si estará preparada cuando lleguen.

La historia está llegando a su clímax, y cada individuo debe decidir de qué lado de la gran controversia se ubicará: del lado de Cristo y la libertad verdadera, o del lado de Satanás y la esclavitud disfrazada de prosperidad. La elección es nuestra, pero el tiempo para decidir se agota rápidamente.

En las palabras del himno que cierra esta reflexión: «Que cada lámpara esté encendida… Mantén tu lámpara encendida.» La noche más oscura de la historia humana se acerca, pero para aquellos que han preparado sus lámparas con aceite suficiente, la venida del Maestro traerá la libertad eterna prometida.

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